Desinformación

PARA LEER ESTE ARTÍCULO COMPLETO

HAZ CLICK AQUÍ

ESTAMOS EN LA NUEVA WEB: ELORDENMUNDIAL.COM

Hoy en día, si nos sobra algo, es información. O al menos eso es lo que parece. Hay más publicaciones en papel que nunca, podemos elegir entre decenas de periódicos, tenemos incontables canales en la televisión, cientos de emisoras de radio… y además está Internet, donde las principales empresas de comunicación también están presentes y el bombardeo de noticias e información es constante.

Las noticias están en Internet

Pocos jóvenes compran el periódico. Basta con entrar a Twitter o echar un vistazo a Google Noticias para conocer lo que pasa en el mundo y acabar completamente informado (incluso saturado de noticias). En este S.XXI no es de extrañar que la gente se informe mediante la red en vez de comprando periódicos. Aunque la compra del periódico es algo habitual, casi tradicional, para gran parte de la población, lo cierto es que los consumidores de noticias aumentan de forma más acelerada en Internet que en la prensa tradicional (periódico, radio, telediarios…).

Por ejemplo, la página web de El País (elpais.com) recibe más de 12 millones de visitas al mes. Hay más gente que se informa a través de la página web de El País que comprando el propio periódico. Esto no le importa mucho a PRISA, ya que las ganancias por publicidad se perciben tanto con la edición impresa como con la digital.

Además desde hace pocos años un nuevo elemento se ha añadido a la cultura de la información y de la noticia instantánea: Twitter. Esta nueva red social ha irrumpido con fuerza entre la población, y gente de todas las edades está enganchada a una aplicación que, en principio, por sí sola, no manipula a nadie. En Twitter uno es libre de leer y escribir lo que quiera.

INTERESANTE: ¿Es Twitter una amenaza para las agencias de información?

Twitter ha ayudado a despertar la actitud crítica de las personas ante la realidad, sobretodo ante la situación de crisis económica que vive Occidente. No hay que olvidar que algunos de los movimientos ciudadanos más importantes han sido convocados y organizados a través de Twitter. La Primavera Árabe se apoyó en internet y en especial en Twitter para difundir su mensaje y hacer una llamada a la población para salir a la calle. De la misma forma que en los países del sur de Europa (en los llamados PIGS: Portugal, Italia, Grecia, España), la gente salió a la calle de forma masiva gracias a la movilización por Twitter. Es famoso el caso del movimiento 15-M o el de Democracia Real Ya en España.

¿Y porqué a través de Twitter la gente “despierta”? ¿Por qué no ocurre eso viendo el telediario o leyendo el periódico? La respuesta es sencilla: porque en Twitter escriben las personas de la calle. La gente puede hablar entre sí y comentar y analizar la realidad, sin necesidad de limitarse a lo que un periodista le diga en un artículo. El descontento general y las ganas de conocer la verdad son los que mueven a la gente a interesarse por la información y a comunicarse a través de la red. Porque la información no está solo en El País, en La Razón, en TVE o en Antena3.

¿Las noticias nos informan?

Desde que se descubrió que la información era un negocio, las grandes empresas comenzaron a interesarse por ella. Ahí es donde comienza el problema actual de la sensación de no estar bien informados, ya que intereses ajenos a la labor de informar son los propietarios de los medios de comunicación.

Uno de los ejemplos más claros es el de la empresa armamentística Lagardère, que se adentró el el mundo de las comunicaciones y ahora es el propietario de uno de los periódicos más importantes de Francia: Le Monde. Actualmente el Grupo Lagardère se define a sí mismo como un grupo empresarial de armamento y publicaciones. No deja de ser curioso que una misma empresa se dedique a vender armas y a vender noticias. (Ver apartado Los medios de comunicación)

“Hay cuestiones que no se pueden publicar porque pueden poner en peligro los intereses comerciales del país” Esto fue lo que dijo Dassault, empresa armamentística francesa, cuando pasó a ser el propietario de Le FigaroNoticia: Dassault reorganiza el manejo de Le Figaro (The New York Times, Octubre 2004). Hay que recordar que Francia es uno de los principales países exportadores de armas del mundo, una industria que reporta miles de millones de beneficios. El Grupo Lagardère o Dassault Aviation son dos de las empresas armamentísticas más importantes del país, y controlan directa o indirectamente los principales periódicos (Le Monde y Le Figaro). Parece lógico pensar que estos dos diarios nunca pondrán en duda ni criticarán de ninguna forma las actividades comerciales de las empresas armamentísticas.

Este ejemplo de empresas ajenas a la información que pasan a controlar grandes medios de comunicación nos sirve para volver a la pregunta que titula este subapartado: ¿Las noticias nos informan? Está claro que, habiendo intereses comerciales, económicos y empresariales detrás de los medios de comunicación, éstos están maniatados a la hora de publicar noticias. Cuesta pensar que Le Monde o Le Figaro publicarían noticias como que Francia seguía vendiendo armas al gobierno libio mientras desde Occidente se criticaba su gestión y se pedía la dimisión de Muamar el Gadafi (noticia aquí). Si el mensaje institucional y diplomático que desde Europa y Estados Unidos se hacía era de completa crítica y rechazo a Gadafi y a su gobierno, la noticia de que empresas francesas siguieran vendiendo armas a dicho gobierno no sería muy bien recibida.

Partiendo de la base de que los medios de comunicación responden no sólo al objetivo de informar, sino a otros mucho más importantes como conseguir beneficios o crear opinión pública, queda claro que la práctica de la desinformación va a ser muy utilizada por los principales informativos y agencias de noticias.

desinformacionLa desinformación está muy ligada a conceptos televisivos como el prime time. Como vemos en el caso de la derecha, no es lo mismo dar una noticia en el telediario de las 21:00 en TVE1, el espacio informativo más visto de España, con una media de 2,5 millones de espectadores, que darla a las siete de la tarde en el canal 24h, cuya audiencia apenas llega los 300.000 espectadores.

A las siete de la tarde, en un canal secundario y poco visto, se puede dar la noticia tal y como es: “Una mujer se quema a lo bonzo en una sucursal bancaria”. Los pocos espectadores que vayan a tener la suerte de toparse con la noticia podrán pensar: “menuda vergüenza, este sistema está falto de valores, ¿hasta dónde vamos a llegar?”.

No podrán pensar lo mismo las personas que se sienten en el sofá a las nueve de la noche a ver el telediario más importante del país. Cuando salga la noticia, escucharán que “Una mujer se quema al intentar prender fuego a una sucursal bancaria”. En este otro caso, el espectador puede llegar a pensar que la mujer en cuestión se lo tenía merecido, por intentar quemar aquella sucursal.

Este cambio en el titular de la noticia no es accidental. Está hecho a conciencia, con el objetivo de generar una opinión pública dirigida desde la televisión. Los jefes de los informativos no quieren que la gente esté (más) enfadada con los bancos ni con el sistema económico o político. La noticia de que una mujer se intente suicidar en una sucursal no es una buena imagen de la situación social de un país. Por eso, aun con el riesgo de perder prestigio como medio de comunicación público, la decisión está tomada: hay que cambiar ligeramente la noticia. Hay que desinformar un poquito. Por el bien del país.

INTERESANTE: Desinformar en la sociedad de la información (abrir pdf)

“Mientras nosotros nos distraemos viendo por la televisión cómo EEUU bombardea Iraq, mata a sus niños y se apodera de su petróleo, EEUU aprovecha para bombardear Iraq, matar a sus niños y apoderarse de su petróleo. ¿O es quizás al revés? Mientras EEUU bombardea Iraq, mata a sus niños y se apodera de su petróleo, nosotros nos distraemos viendo por la televisión cómo EEUU bombardea Iraq, mata a sus niños y se apodera de su petróleo.” (Santiago Alba, Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos, 2007)

El curioso fragmento anterior, de Santiago Alba, intenta mostrar la situación en la que podemos llegar a encontrarnos los “consumidores de información”, que después de recibir todas las noticias y toda la información, al final no sabemos muy bien qué está pasando en el mundo y nos hacemos un lío.

Lo peor de llegar a esta situación es adoptar una actitud pasiva y abandonarse en el intento de comprender y reflexionar. ¿Qué más da que EEUU esté matando a los niños en Irak? ¿Para qué darle vueltas a un asunto ante el que no podemos hacer nada? Es mejor acomodarse en el sofá y esperar a que pase la siguiente noticia.

La siguiente noticia, con mucha probabilidad (al menos en los telediarios de España), tendrá que ver con Venezuela o con Hugo Chávez. Una de las críticas que más se hace en relación con la desinformación viene precisamente desde este ámbito: el trato que en España se le da al gobierno de Hugo Chávez en Venezuela.

INTERESANTE: Artículo de Vicenç Navarro “Los medios de información españoles y Chávez” (publico.es)

Hubo algún medio que, en su odio hacia el presidente venezolano, llegó a apoyar golpes de estado contra él o incluso publicó fotografías insinuando que Hugo Chávez había muerto. La desinformación en España ha conseguido desfigurar la imagen de muchos gobiernos latinoamericanos, que son demasiado socialistas ante los ojos de Europa.

Incluso se podría culpar en parte a la desinformación de facilitar las crisis económicas, como la actual. Respecto a esta posibilidad, Ignacio Muro Benayas escribe en Conexiones, la revista iberoamericana de comunicación, que “la actual crisis económica ha sido posible precisamente porque el sistema de medios ha aceptado los enfoques interesados de los grandes grupos y los países dominantes o, lo que es lo mismo, ha dejado de enfocar la parte de la realidad que contradecía sus intereses.”

Podríamos señalar a los grandes grupos mediáticos de comunicación como cómplices de los bancos, de las agencias de calificación o de los gobiernos. Respaldando el pensamiento único de Occidente y siendo fieles al modelo neoliberal, los medios de comunicación, a través de la desinformación, no nos han mostrado los caminos alternativos que la sociedad podría haber tomado para evitar crisis como la que nos afecta hoy en día.

INTERESANTE: Cuarto poder: los medios en la sociedad de la información

De todas formas, aunque la desinformación nos rodea y es un fenómeno que existe y se puede demostrar, en esta segunda década del S.XXI es posible que el engaño por parte de los medios de comunicación sea un poco más difícil de conseguir. Puede que la gente haya despertado (ya era hora!) y reflexione más sobre la información o la verdad que está recibiendo a través de la televisión, de la radio, del periódico o de Internet.

David Bollero, periodista del diario digital Público, lo explica así: “Decía Maquiavelo en El Príncipe que “es necesario ser un gran simulador y disimulador: y los hombres son tan simples y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes que el que engaña encontrará siempre quien se deje engañar”. Las cosas han cambiado y comienza a no ser tan sencillo engañar al pueblo. Hasta ahora había resultado fácil porque informarse cansa, requiere trabajo y no basta con encender la radio, comprar el periódico, sentarse delante del televisor o leer la prensa en internet. Hay que contrastar, bucear en busca del periodismo de calidad y huir de la propagando de uno u otro signo. Es, como decía Ignacio Ramonet, el precio que hay que pagar por el derecho a participar inteligentemente en la vida democrática. Y ahora, buena parte de la ciudadanía está dispuesta a pagar ese precio… incluidos los ejecutores -muchas veces por necesidad- de la manipulación, esto es, los periodistas.”

Parece pues que, hoy en día, en medio de una grave crisis económica, política y de valores, la sociedad es más exigente ante los medios de comunicación. La gente quiere estar informada, y los consumidores de noticias intentan contrastar y profundizar en las noticias que reciben. Y no es de extrañar. En época de bonanza, cuando no hay problemas, la sociedad, acomodada, no se preocupa por si le están mintiendo a través del televisor, o le importa menos si el político de turno es corrupto. En cambio, en un época de grave crisis como la actual, la sociedad es más sensible a la desinformación y más crítica con la política y la economía. Se puede decir que gracias a las crisis el pueblo despierta de su pasividad.

DESCARGAR ESTE ARTÍCULO: Ver artículo ‘Desinformación’ en pdf

Las claves de la desinformación

Desde que comenzó el negocio de la información, en el S.XIX, la sociedad ha vivido en un estado de ignorancia frente a las veracidad de las noticias. Los periódicos, la radio y, más tarde, los telediarios, eran los portadores de la verdad absoluta, y los encargados de transmitirla. Hoy en día, en el S.XXI, con el desarrollo de las nuevas tecnologías y de Internet la población tiene acceso a diferentes fuentes de información y puede leer y escuchar todos los puntos de vista. Ahora ya no se puede decir que seamos ignorantes en cuanto a lo que sabemos gracias a la información y noticias que leemos, vemos y escuchamos. Ahora estamos al tanto de todo lo que ocurre en el mundo.

Por eso mismo la estrategia de los medios de comunicación ya no es mantener al público en la ignorancia. La estrategia actual es mucho más difícil de detectar: consiste en hacer creer a la sociedad que está informada. Esto es lo que se denomina desinformación, que es otra forma más de manipulación y de confusión.

Lo interesante de esta situación es que es mucho mejor ser un ignorante que creer que estamos informados de todo. Hoy en día estamos saturados de noticias, de alguna manera estamos sobreinformados. Tanta información es difícil de procesar, y como gran parte de ella (la más importante) está manipulada o es directamente mentira, el público se encuentra en un estado de confusión.

La desinformación no afecta a las noticias de ámbito local o a las noticias de sucesos. Cuando hablamos de desinformación nos ocupamos de un nivel superior y mucho más amplio: las noticias relacionadas con la situación político-económica internacional. Cuando vemos en el telediario que ha ocurrido tal cosa en tal ciudad no podemos preocuparnos de estar siendo desinformados, ya que estas noticias diarias y relativamente poco importantes no merecen ser manipuladas, ya que no presentan ningún peligro para el orden mundial establecido ni para los agentes internacionales que mueven los hilos del mundo.

La desinformación la encontramos sobretodo en temas de carácter global y de ámbito económico y político. Información manipulada sobre las causas de una crisis económica o sobre lo que ocurre en algún país lejano enemigo de Occidente. Porque hay que resaltar que la mayor parte de la desinformación tiene lugar en la parte del mundo donde hay más información: en Occidente.

Tomando a Occidente como el centro del mundo, tiene sentido pensar que las informaciones que desde Occidente se emitan nunca irán en contra de los intereses occidentales. Esto quiere decir que la sociedad occidental no recibirá noticias positivas sobre países “terroristas” como Cuba o Irán (ver apartado El Imperio), y nunca escuchará noticias positivas sobre otros enemigos de Occidente como Venezuela. De la misma forma, se defenderán las acciones de organizaciones occidentales como la OTAN o la ONU, sin dudar nunca de su correcto papel en el ámbito internacional.

123864022_6f0fcaed80_oLa desinformación tiene como objetivo, entre otras cosas, crear una opinión pública acorde con la voluntad de esos agentes que mueven los hilos del mundo (gobiernos de los principales países, entidades financieras, grandes multinacionales, los mercados…). Así se consigue que la población piense tal y como desea el poder. Como decía Karl Marx: “La ideología dominante es la ideología de la clase dominante”.

Pero, ¿cómo se llega a un estado de desinformación? ¿Cómo es posible que la sociedad esté siendo desinformada y no se de cuenta? Como muy bien se dice en la película El Show de Truman: “Aceptamos la realidad tal y como nos la presentan”La mayoría de las personas no reflexiona ni hace un análisis crítico de la información que está recibiendo cuando se sienta frente al telediario. Mientras esta actitud pasiva de los “consumidores de información” no se sustituya por una actitud crítica e inconformista, la sociedad estará en manos de los grandes medios de comunicación y de las agencias de información. Y estaremos siendo desinformados y manipulados.

El monopolio de las agencias de información

Por muchos periódicos que leamos o por muchas cadenas de televisión veamos, aunque creamos estar recibiendo diferentes puntos de vista y diferentes informaciones, lo cierto es que la mayoría de noticias proceden del mismo sitio. Hay un dato revelador: tres agencias controlan entre el 80-85% de las noticias que se generan en el mundo. Estos tres gigantes de la información son Agence France-Presse, Associated Press y Reuters.

La historia de estas tres agencias de información se remonta al S.XIX, en una época en la que metrópolis como Londres, París o Nueva York eran indiscutiblemente el centro del mundo. En esa época nadie hacía sombra a las grandes capitales de Occidente. De forma que lo que se publicaba desde Londres, París y Nueva York se acababa difundiendo y leyéndose en todo el mundo. La Agence France-Presse (AFP) se fundó en París en 1835, Associated Press (AP) se fundó en Nueva York en 1846, y Reuters nació en Londres en 1851. Las tres llevan mas de siglo y medio repartiendo noticias a todos los medios de información del planeta.

Debido al enorme tamaño que tienen y las cantidades de dinero que mueven, no es de extrañar que las grandes agencias diversifiquen su actividad. En el caso de la inglesa Reuters, aunque es más conocida por su labor como agencia de noticias, hay que decir que el negocio de la información sólo supone el 10% de los ingresos totales del grupo. La principal actividad de Reuters consiste en proveer información a los mercados financieros, como los valores de los tipos de interés y precios de acciones, además de ofrecer investigaciones, análisis y productos de mercadeo. De forma que Reuters es más una agencia de análisis financiero que una agencia de información.

Para poseer un medio de comunicación hay que tener mucho dinero. Y aquí es donde está la clave de todo el asunto: en el dinero. La información, como cualquier otra mercancía en este mundo tan liberalizado, es un producto que sirve para generar riqueza a unos cuantos empresarios.

Estos empresarios, que controlan los medios de comunicación, no son entidades privadas de tamaño pequeño ni mediano, son grandes multinacionales que han traspasado las fronteras de sus países natales y, subidos en la ola de la globalización, han adquirido dimensiones internacionales, de modo que operan desde y para todo el mundo.

Para estos grandes grupos de comunicación, la información no es otra cosa más que el producto que ellos venden. Es un negocio muy grande, que mueve cantidades multimillonarias. Así, las agencias de comunicación y los medios de información se han convertido en grandes grupos capaces de discutir cara a cara con instituciones públicas o gobiernos enteros. Posiblemente los medios de comunicación tengan más poder que los gobiernos, ya que controlan la opinión pública.

“Desde que se inventó la imprenta, la libertad de prensa es la voluntad del dueño de la imprenta”. Así de claro lo dijo el presidente de Ecuador, Rafael Correa, en una entrevista con TVE. El fragmento en el que el presidente preguntaba por una periodista a la que habían echado de la cadena recientemente se convirtió en uno de los momentos más famosos de crítica a la desinformación y a la manipulación informativa.

VIDEO: Rafael Correa en TVE

Es en estos casos cuando más claramente puede comprobarse que adquirir poder político es insuficiente y que, con el auge de la globalización, los medios han adquirido un estatus especialmente importante en este sentido. Y hay que recordar que el control de los medios depende, como no podía ser de otra forma, del poder económico.

VÍDEO: Manipulación y medios de comunicación (Conferencia de Felipe López-Aranguen, 2010)

Internet y los medios alternativos

Antes hemos visto que Internet sirve para recibir miles de noticias por minuto. A través de Yahoo, Google, ElPais.com, Antena3.com, Twitter, Facebook, Youtube, Larazón.es, RTVE.es, BBC.com… etc. En el ámbito digital encontramos prácticamente todas las empresas de comunicación del mundo. Podemos leer periódicos chinos o ver telediarios mexicanos. Gracias a internet tenemos al alcance de nuestra mano todas las noticias del mundo.

Pero también hemos analizado que estas noticias no siempre nos cuentan la verdad. Muchas veces las noticias nos desinforman. Entonces, ¿de qué nos sirve internet? ¿A caso tan sólo es otra forma de ser engañado, una forma accesible e interactiva, pero la misma estafa? Es posible, pero no podemos olvidar que en internet hay personas que, por iniciativa propia y sin estar bajo la presión de ningún grupo multimedia ni ninguna agencia de comunicación, se encargan de difundir las noticias con otro punto de vista (quizás el correcto, quizás el equivocado).

Internet está repleto de medios alternativos, de todos los colores y posiciones ideológicas. Alberto Garzón, economista y político español, considera que internet es la única vía para la difusión de ideas contrarias al sistema, y que es una herramienta plural y democrática. El siguiente extracto está sacado del artículo Censura y pluralidad en los medios de comunicación (Alberto Garzón, 2007)

¿Qué podemos hacer aquellos que defendemos unas posiciones ideológicas enfrentadas con el actual sistema económico y a los que, en consecuencia, nos niegan el acceso a los medios de comunicación? La construcción de unos medios alternativos que puedan competir en igualdad de condiciones con los poderosos es una tarea que requiere un esfuerzo heróico y, sobre todo, unos ingentes recursos económicos de los que se carecen.

No sé si Internet es la panacea para esta situación o sólo es un fenómeno ilusorio, pero sí sé que no nos queda otra que apostar por esta vía de momento, que además resulta ser mucho más democrática y plural. Ignoro cuál es la influencia real de las bitácoras y los periódicos digitales, pero aplaudo toda iniciativa en este sentido. Yo, que comencé esta labor con 19 años, no podría opinar distintamente a Juan, quien afirma que después de lo ocurrido sólo puede “seguir escribiendo aquí [su blog] y tratar de difundir en la red mis opiniones”. Igualmente, se agradece que proliferen ambiciosos proyectos digitales impulsados por gente joven y con muchas ganas, como es el caso de Tercera Información. 

Así, mientras destruimos el mito de la objetividad y la pluralidad de los grandes medios privados, tan afincado en las conciencias, creamos alternativas efectivas con las que trasladamos nuestras ideas.

MÁS INFORMACIÓN: Los medios de comunicación

ARTÍCULO: ¡No te dejes informar!

8 comentarios en “Desinformación

  1. [...] Que los medios de comunicación controlan la opinión pública no es un secreto. Con las nuevas tecnologías, internet y sobretodo con las redes sociales, el saber popular y la crítica al sistema de los medios de comunicación se ha extendido. Ahora los jóvenes ya no confían en los telediarios ni en los periódicos. Saben que están al servicio del poder y que, más que informar, desinforman. [...]

  2. [...] Que los medios de comunicación controlan la opinión pública no es un secreto. Con las nuevas tecnologías, internet y sobretodo con las redes sociales, el saber popular y la crítica al sistema de los medios de comunicación se ha extendido. Ahora los jóvenes ya no confían en los telediarios ni en los periódicos. Saben que están al servicio del poder y que, más que informar, desinforman. [...]

  3. […] occidentales emprenden contra ellos una política de aislamiento internacional acompañada por un constante ataque mediático para perjudicar su reputación y difundir una mala imagen de ellos. Los países considerados […]

  4. […] occidentales emprenden contra ellos una política de aislamiento internacional acompañada por un constante ataque mediático para perjudicar su reputación y difundir una mala imagen de ellos. Los países considerados […]

  5. […] occidentales emprenden contra ellos una política de aislamiento internacional acompañada por un constante ataque mediático para perjudicar su reputación y difundir una mala imagen de ellos. Los países considerados […]

  6. […] occidentales emprenden contra ellos una política de aislamiento internacional acompañada por un constante ataque mediático para perjudicar su reputación y difundir una mala imagen de ellos. Los países considerados […]

  7. […] occidentales emprenden contra ellos una política de aislamiento internacional acompañada por un constante ataque mediático para perjudicar su reputación y difundir una mala imagen de ellos. Los países considerados […]

  8. […] occidentales emprenden contra ellos una política de aislamiento internacional acompañada por un constante ataque mediático para perjudicar su reputación y difundir una mala imagen de ellos. Los países considerados […]

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s